Las memorias de un jesuita en Pucará

Hola a todos. Ha sido muy largo llegar, por fin, a tener editadas las Memorias de Tío Pepe. Recuerdo que mi madre tenía un ejemplar fotocopiado de las mismas, pero nunca llegué a leerlo. Cuando conocí al Tío tenía yo nueve años; era el año 1984, cuando se casaron Lupe y Javier y Piloe y Joaquín; el Tío celebraría precisamente la boda de Piloe. Nacho y yo hicimos de monaguillos.

El ejemplar de las memorias que tenía mi madre fue el que nos sirvió para empezar a escanear, hará unos tres años, y entonces resultó que en esa copia aparecían cortadas las últimas líneas de muchas páginas. Así que la Tía Charo nos consiguió otro ejemplar en que se veía bien todo el texto.

La primera corrección la hicimos entre mi hermana Titi, Javier y Lupe. A partir de ahí, y por falta de tiempo, el archivo resultante durmió el sueño de los justos. Poco después se celebró el 90 cumpleaños de mi padre y entonces editamos un escrito suyo de sus recuerdos de Cádiz y de la montaña de Santander. Desde entonces se hacía más urgente publicar las memorias de Tío Pepe.

Y mientras estábamos en ello se juntó una idea que nos rondaba por la cabeza: crear un sello editorial. El Tío Pepe lo estrena con sus memorias. No podíamos tener mejor inicio.

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